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¿Qué rayos es Boostribe?

El testimonio de un boostriber: la mejor carta de presentación.

Cuando me invitaron a escribir para el blog de Boostribe, mi cabeza explotó con ideas. Hay tanto que decir, los temas parecen infinitos. Pero como con toda buena historia, creo que deberíamos empezar por el principio y enfocarnos en una pregunta que por ser tan básica la damos por descontada: ¿Qué es Boostribe?

Nos enseñaron que una idea se tiene que poder explicar en pocas palabras: rápido, sencillo, directo. Tenemos que poder venderla en lo que dura un viaje en ascensor.

Bajo esta premisa puedo decir: “Boostribe es un viaje de egresados para emprendedores”. Durante una semana, un grupo de personas abandona su hogar y se interna en un hotel pero, en vez de visitar boliches, visitan las grandes empresas; en vez de llevarse a casa la jarra loca les quedan las credenciales de acceso a Google y el DJ más candente de Bariloche transmuta en un CEO que salió en la portada de la revista Fortune.

Si todo sale bien, para cuando las puertas del ascensor se abran vamos a tener la atención de nuestro posible inversor que va a seguir preguntando: “¿Y qué saca de todo esto el cliente? ¿Por qué va a pagar por el viaje? ¿Y qué ganan las empresas que abren sus puertas?”

La respuesta es igual de simple: el cliente es transportado a la primera fila del mundo emprendedor. No sólo va a ver los engranajes de las firmas en las que sueña trabajar, también va a poder hablar con la gente que desea emular. Por otro lado, las empresas van a poder romper esa barrera, real o imaginaria, que separa a los mortales del reino prohibido del mundo emprendedor al que “sólo unos pocos pueden entrar”.

Probablemente la conversación, después de este punto, se deslice hacia cuestiones más técnicas: tamaño del mercado proyectado, escalabilidad del negocio y márgenes de beneficios. Todos reconocemos que esa es la parte menos “glamorosa” del mundo de los negocios y, como la mayoría de los pichones de emprendedores, vamos a ignorarla por ahora para seguir en el agradable y cálido mundo de las ideas.

Hasta ahora, solamente discutimos términos técnicos que describen lo que es Boostribe y eso no me alcanza. Toda empresa que se precie de sí misma tiene un relato, una épica que la hace ser más que una planilla de Excel, eso que hace que Google sea Google y no un “buscador de internet”. En pocas palabras, cómo la empresa transforma todo aquello que toca. Y llegado este punto espero que me permitan un breve desvío autobiográfico.

En el 2018 decidí abandonar Argentina para venir a buscar una nueva oportunidad a Nueva Zelanda. La idea no nació de una convicción superadora, todo lo contrario, vino desde la pura desesperación. Lejos de ser el caballero en armadura de los poemas románticos, listo para la batalla, me sentía como un Hobbit que abandonaba la Comarca empujado a Mordor con una punzante pregunta en la mente: “¿Qué diablos puedo ofrecer yo, un simple Hobbit, a la Comunidad del Anillo?”.

Fue en este contexto de mi vida que conocí a Sofi, a Fran y a Boostribe. Y como muchos otros sólo pude preguntar: “¿Qué es Boostribe?”.

Me lo explicaron en palabras, claras y concisas. Pero fue como querer hacerle entender la idea de “color” a alguien que nunca pudo ver. La verdadera profundidad de una experiencia así sólo puede entenderse cuando se la experimenta. Como Dorothy, fui arrancado del blanco y negro de Kansas hacia la tierra de Oz bañada por el glorioso Technicolor.

Me encontré en un mundo fantástico, rodeado de gente increíble que me abrió la mente, sus vidas se desplegaron frente a mí, sus logros me dejaron sin aliento y sus ideas me llevaron a lugares que no había imaginado ni en mis más locas fantasías.

En el hotel donde me alojé, conocí a toda una camada de personas que habían aterrizado en Oz conmigo y después de una semana con ellos entendí que, a diferencia de la piedra filosofal, Boostribe no transmuta el plomo en oro, sino que convierte a desconocidos en aliados y a veces… en amigos.

Y las empresas, que hasta ese momento se nos aparecían desde el exterior como edificios monolíticos, puertas discretas de Palermo u oficinas monótonas, pasaron a ser mucho más que libros contables o logos coloridos. Conocimos a las personas que las construyen día a día y a quienes las comandan como capitanes en la tormenta; escuchamos sus historias de éxitos y fracasos, sus altos y bajos. Pudimos ver a las personas detrás de la marca.

Lo que hasta entonces nos parecía lejano, ajeno e inalcanzable se volvió, en cuestión de minutos, en la cabina de un cohete de SpaceX: cálido, acogedor y listo para lanzarte a las estrellas.

La grandeza de los otros, desde los individuos más pequeños hasta las empresas más grandes, es la luz del faro que nos guía por los mares de la aventura de emprender. Boostribe me dio el impulso y la seguridad que necesitaba para embarcarme en el reto más grande de mi vida, y hoy, seis meses más tarde, sólo puedo maravillarme de todo lo que estoy dando y no logro imaginar cuánto más puedo dar.

A veces para empezar solamente necesitamos ese empujón que nos arme de valor, saber que no estamos solos, que hay gente que nos entiende y nos apoya porque sabe por lo que estamos pasando.

Por eso, si hoy me preguntan: “¿Qué es Boostribe?” la respuesta que se me viene a la mente sin pensarla es que Boostribe… es una banda de hermanos.

Autor: Bruno Correia

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